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Las películas y series de televisión suelen pintarnos todo un panorama de cómo es un psicópata. Si pensamos en Frank Underwood de House of Cards, se nos vienen a la mente características como: pulcritud, elegancia y refinamiento, inteligencia superior a la media, una mirada fría y penetrante, pero también encanto y habilidad para las relaciones sociales. Una personalidad calculadora con objetivos perversos, gustos algo excéntricos, una sexualidad promiscua y, a veces, desviada; son otros de los condimentos que tienen personajes tanto ficticios como reales. Y aunque la realidad, muchas veces, supera a la ficción, lo cierto es que no todos los psicópatas son desalmados o asesinos seriales. Es más, a veces son personalidades reconocidas socialmente y gozan de cierto prestigio.

¿Qué es un psicópata?

Para la psicología nunca ha sido sencillo elaborar la definición de cualquier cosa. Siempre hay eternas discusiones sobre qué debemos tener en cuenta al pensar en el concepto o el significado de tal o cual idea. Por supuesto que la definición de psicopatía no es la excepción a la norma. Este concepto ya tiene alguna historia y también una evolución. A pesar de que no todos acepten canónicamente el DSM, por tener una perspectiva psiquiátrica de los trastornos mentales, al menos sirve como un faro al cual referirse.

En este manual de los trastornos mentales, no se habla específicamente de la psicopatía, sino de dos trastornos relacionados: el trastorno disocial de la personalidad y el trastorno antisocial de la personalidad. El primer diagnóstico se da en niños y adolescentes y se trata de un patrón persistente y reiterado de comportamiento en el que se violan los derechos básicos de los otros o normas sociales. Mientras que el trastorno antisocial es un diagnóstico para adultos. Este se caracteriza por un patrón de larga duración de abuso de los derechos de otras personas, manipulación y conductas delictivas en general.

Ambos trastornos refieren conductas que violan las convenciones sociales y son mayormente delictivas. No es de extrañar que un buen porcentaje de la población carcelaria tenga algún diagnóstico de este tipo. Sin embargo, el psicópata o sociópata no siempre comete crímenes. Quizás le complican la vida a la gente que tienen en órbita, pero sin llegar a realizar delitos.

Psicópata o sociópata

Por mucho tiempo, sociópata y psicópata se utilizaron como sinónimos, de manera indistinta. Sin embargo, en la actualidad se realiza una distinción entre ambos. El primer término hace referencia al “psicópata secundario” o de etiología ambiental. Básicamente, se refiere a los psicópatas hechos por su historia de vida y por los condicionantes sociales. En cambio, el psicópata primario es aquel que nace con esa condición, más determinado por factores hereditarios que por otra cosa.

Este tema nos remite a la siguiente pregunta:

¿Los psicópatas nacen o se hacen?

Una clásica discusión en psicología es aquella que se pregunta acerca del ¿natura o nurtura? Es decir, acerca de la influencia de los factores hereditarios y culturales para el desarrollo de la personalidad. Y la verdad es que ambos influyen en diferentes medidas. Uno puede tener una predisposición genética a desarrollar uno u otro  rasgo. Sin embargo, puede ser necesario que existan factores ambientales para que estas características se activen.

Aunque la pregunta pueda parecer artificial. Resulta necesario conocer la etiología o las causas de ciertas características de la personalidad. De esta manera, se puede prevenir y estimular prácticas educativas emocionalmente más saludables, que promuevan el desarrollo de comportamientos prosociales y empáticos.

Perfil y rasgos de un psicópata

Psicópatas hay de muchos tipos: narcisistas, perversos, neuróticos, psicóticos, depresivos, obsesivos, manipuladores. También hay mujeres psicópatas, niños psicópatas y parejas psicópatas. A veces aparecen solapados; otras, desalmados, criminales y asesinos. Te complican la vida en el trabajo, en la escuela o en tu casa. Todos tienen cosas en común.

Y si lo que querés saber es cómo reconocerlos, acá te dejo una lista con los rasgos o características más sobresalientes de estos sujetos tan particulares. Este elenco está inspirado en el trabajo realizado por Harvey Cleckley, experto en este tema.

¿Cómo reconocer a un psicópata?

Si estás en pareja con un psicópata y querés salir de esa relación, podés echarle un ojo a este artículo de Psicocode: Relaciones tóxicas de pareja: cómo salir de ellas

También puede servirte leer estas 16 señales de maltrato en la pareja.

1. Son encantadores

Son superficiales, extrovertidos y gustan de ser el centro de atención en las fiestas. Gozan de un gran abanico de habilidades sociales y en general son agradables. Además, muchos de ellos tienen un nivel de inteligencia notable con lo que pueden brillar aún más.

2. No han perdido el juicio

Su conducta no se explica por un defecto del juicio de realidad. No responden a un delirio de ningún tipo. Su falta de respeto a las convenciones sociales se produce por una falta de sintonía emocional con los otros. Aunque comprendan y simulen respuestas socialmente esperadas, no son capaces de empatizar y ponerse en la situación de quien tienen en frente.

3. No sienten vergüenza o remordimiento

Tiene que ver con la falta de empatía de la que hablábamos. Al no sintonizar emocionalmente con los otros, tampoco tienen la capacidad de arrepentirse de cuando han herido a los demás. A veces los niveles de crueldad son tan elevados, que reciben el nombre de psicópatas desalmados.

4. Son manipuladores

Cuando se está frente a un psicópata, uno tiene la sensación de no poder leerlos completamente. No son transparentes. Su comportamiento parece responder a unos fines diferentes de los que intentan aparentar. La motivación de su conducta es diferente a la esperable.

5. Son egocéntricos

Viven para sí mismos. No reparan en los sentimientos de los otros, sino que sus acciones están orientadas a la satisfacción de sus propias necesidades. Por lo mismo, son incapaces de amar realmente, aunque puedan simular una relación más o menos adaptada. Por lo demás, carecen de grandes afectos y sus relaciones se sostienen hasta que la víctima desea liberarse de ese vínculo. Son irresponsables de las relaciones sociales.

6. Tienen una sexualidad desordenada

El problema de los psicópatas es con los límites. Por lo cual, no es de extrañar que en el sexo puedan romper todos los tabúes. Su vida sexual, aunque activa y muchas veces promiscua, está pobremente integrada y puede resultar trivial. Como en todo, tratan a la pareja como un objeto de satisfacción de sus pulsiones.

Tratamiento para un psicópata

“La mayoría de los psicópatas empedernidos y de los sociópatas (delincuentes reincidentes por causa fundamentalmente ambiental) desde una edad temprana no parecen reformables. La única solución real para el grave problema planteado por estos forajidos es la prevención” (Lykken, 2000)

La falta de remordimiento y la incapacidad de estas personas por reconocer su conducta como un problema, hacen poco probable un éxito terapéutico. Quienes más parecen necesitar de la terapia son aquellos que se relacionan con estos sujetos. Ellos no suelen estar motivados para la terapia, a menos que de ello se desprenda un bien en orden a sus objetivos. Este sería el caso de quienes cumplen algún entrenamiento en habilidades sociales en prisión con la finalidad de reducir la pena o de mejorar sus condiciones de vida en prisión.

Por esta razón, resulta imprescindible el trabajo de prevención de las condiciones que favorecen la aparición de los síntomas psicopáticos. A su vez, es igualmente importante la promoción de conductas pro sociales y emocionalmente integradas, que favorezcan el desarrollo de habilidades sociales como la empatía. Por lo demás, es necesario desarrollar programas adecuados para aquellos que ya han delinquido y deban reintegrarse a la sociedad.

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¡Hola, lector! Yo soy Francisco, psicólogo, y soy el creador de Sol Psi. Escribo sobre psicología porque es lo que me apasiona y pienso que puede ayudar a la gente. Me gusta la docencia, aunque las aulas no son lo mío. Prefiero pensar desde otros espacios. Si tenés alguna consulta, acá tenés mis datos de contacto, o también podés encontrarlos haciendo click en la pestaña “Necesito un Psicólogo”.