David B. Feldman nos cuenta sus reflexiones acerca de si la psicología es una ciencia en un interesante artículo publicado en Psychology Today. Acá les dejo la traducción y ojalá los ponga a pensar, al igual que a mí.

Todavía recuerdo la primera vez que escuché la expresión “envidia de la física”. Entonces asistía una clase de un psicólogo relativamente famoso que estaba junto al pizarrón explicando alguna compleja teoría. Había dibujado una intrincada red de cajas y flechas que se dirigían a todos sitios. Y mientras el gesticulaba a cada parte del diagrama, la aburrida jerga que usaba copó las mentes del auditorio. Después de unos 15 minutos, se debe haber preocupado por perder la atención de la audiencia, pues dando un paso hacia atrás y tocando su barba, decidió hacer un chiste.

“A veces creo que los psicólogos utilizan este enredado lenguaje porque tienen envidia de la física”, nos dijo sonriente. Todos largamos una risita.

A pesar de que claramente había conseguido su objetivo de levantarnos el ánimo, me encontré algo consternado por sus palabras. Me preguntaba si los psicólogos, en efecto, estarían celosos de sus colegas los físicos, de quienes nadie duda de su cientificidad. Tal vez los psicólogos compensan utilizando extraños tecnicismos, como para sentirse bien. Su chiste, aparentemente inofensivo, parecía implicar que la psicología no sería efectivamente una ciencia.

Y es una pregunta tan antigua como la disciplina misma: ¿la psicología es una ciencia o, por el contrario, sería mejor clasificarla junto con las humanidades, como la filosofía, la teología o la literatura? Debo admitir que es una cuestión que me duele. Como psicólogo, me ha tocado debatir con opinólogos deseoso de orquestar una controversia. “¿Acaso no creerás realmente que la psicología es una ciencia, no?”, preguntan incrédulos.

Tomémonos un momento para considerar algunas perspectivas sobre lo que se necesita para que algo sea tomado por científico.

Un punto de vista refiere que la ciencia debe medir las cosas con gran precisión. Los biólogos, por ejemplo, con sus poderosos microscopios examinan células hasta el minúsculo detalle. Los astrofísicos, por su parte, miden el índice de expansión del universo con una precisión deslumbrante. Y los químicos calculan de la misma manera lo que les sucede a las moléculas expuestas al calor, al frío o a cualquier otra situación. Juzgado desde esta perspectiva, la psicología claramente se queda corta. Para medir la depresión, lo mejor que podemos hacer es utilizar alguna técnica psicológica que le interrogue a las personas unas preguntas sobre su humor. Pero este método no es, por lejos, a prueba de balas – la gente puede mentir o ser condescendientes. Como alternativa, alguna vez podremos solicitarles una resonancia magnética o algún estudio por imagen cerebral. De cualquier manera, esto difícilmente puede entenderse como una forma directa de medir la depresión. Porque para entender cómo esa actividad cerebral puede ser traducida a estados de ánimo, necesariamente la persona tiene que reportar por ella misma cómo se siente. Así como la sociología, la economía y otras ciencias sociales, también la psicología depende de métodos de medición indirectos. Sin embargo, todos estos campos de estudio son conocidos como ciencias, incluso si utilizamos la palabra “social” para nombrarlos. Dicho esto, precisión en la medición no pareciera ser el mejor criterio por el cual juzgar si algo es una ciencia o no.

Tal vez la definición más clara de una “ciencia” sería el esfuerzo por utilizar el método científico. Como todos los científicos, los psicólogos parten de hipótesis para realizar sus investigaciones, diseñan experimentos para recolectar datos, y cuidadosamente analizan los resultados. Las revistas de psicología están llenas de este tipo de estudios. Si, entonces, valoramos desde esta perspectiva, la psicología es, a todas luces, una ciencia. Aunque no todos los estudios se realizan igualmente bien, los investigadores psicólogos se sujetan cada vez más a mayores estándares de evidencia.

Entonces, ¿por qué la gente insiste en cuestionar las habilidades científicas de este campo?

El problema es que la mayoría de lo que se escribe sobre psicología en los medios no está basado en la ciencia. Todos parecen tener una opinión acerca de la forma en que la mente humana funciona, llevándonos al desconcierto por el conflicto de ideas. Libros de autoayuda, podcasts, y sitios de internet frecuentemente proponen nociones que o bien nunca han sido científicamente probadas, o han sido testeadas sin éxito. Aunque el campo académico representado por la mayoría de las revistas profesionales es decididamente científico, las ideas que se abren paso en la conciencia pública a menudo sólo se relacionan tenuemente con ese campo. Nosotros, los psicólogos, somos algo responsables por esto. Muchas veces por negligencia y otras por ingenuidad, algunos psicólogos prefieren hablar desde experiencia personal, más que descansar en principios científicos probados.

Una buena ciencia exige una actitud de escepticismo, particularmente acerca de lo que creemos saber desde la experiencia personal. Muchos psicólogos sostienen como un hechos cosas como la creencia popular de que los polos opuestos se atraen. Aunque a muchos les parecerá obvio que las personas que difieren ampliamente en su personalidad y valores podrían hacer una buena pareja, las investigaciones reflejan exactamente lo opuesto. De hecho, las relaciones más duraderas suelen estar caracterizadas por profundas similitudes. Cada año, les enseño este bocado a mis estudiantes en alguna de las cátedras en las que doy clases. Invariablemente, donde sea que comparta este descubrimiento antiintuitivo, alguien levanta la mano y afirma algo como: “Mi pareja y yo somos opuestos y nos llevamos muy bien. ¡Eso prueba que las investigaciones son erróneas!”. Pero la experiencia particular de una persona no puede comprobar ni refutar nada. Eso es porque la ciencia psicológica no está basada en la experiencia de un individuo singular, sino en lo que resulta verdadero para la mayoría la mayor parte del tiempo. Siempre existirán las excepciones a para las reglas. De todos modos, estas excepciones son importantes para comprender ya que cada persona importa, la ciencia está mayormente preocupada por la generalidad que por la individualidad. Por eso deberíamos ser muy cuidadoso para no referir descubrimientos científicos como falsos tan sólo porque ellos no encajan con lo que nosotros ya creemos debido a nuestra experiencia previa.

A fin de cuentas, ¿la psicología es una ciencia? Sí, particularmente su hacemos nuestra valoración a partir de la investigaciones que aparecen en las revistas científicas. Pero la mayoría de las personas del público en general no leen esas revistas. En cambio, esas investigaciones son muchas veces filtradas por docentes en sus aulas, terapeutas en sus consultorios, escritores de autoayuda en sus teclados, y así con todos los que difunden el conocimiento. Lo comunicación de los hallazgos del laboratorio es tan importante como el conocimiento en sí.

Todos tenemos esa responsabilidad.

 

Por David B. Feldman, Ph. D. para Psychology Today

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