Para aquellos que son neófitos en el ámbito de la psicología puede resultarles un tanto extraño la diversidad de tipos de terapias psicológicas que existe.

Yo mismo tuve que digerirlo cuando asistía al curso preuniversitario de la licenciatura. Pero cómo… ¿Acaso la psicología no es una? ¿No se supone que sea una ciencia? ¿Qué son las “escuelas”? ¿Cuáles son sus diferencias?

Tras varios años de estudio acabé entendiendo que la ciencia no es una. Y habiendo la psicología dejado su cualidad de arte e hija de la filosofía, no todos los que se han dedicado a este campo de estudio han convenido en una misma concepción de lo es una ciencia. Mucho menos han acordado los métodos y el objeto de estudio de esta particular ciencia llamada psicología. De esta situación devienen las eternas discusiones aúlicas sobre lo que debería ser y hacer un psicólogo. Aquellos que medianamente convinieron algunas opiniones acabaron formando “escuelas”. Ellos unieron esfuerzos para conformar un conjunto de conocimientos ordenados con los cuales tratar los padecimientos psíquicos de sus pacientes, clientes, consultantes, sujetos o como sea que cada uno haya convenido en nombrar a la persona que viene a pedir ayuda.

En fin, estos son algunos tipos de terapias psicológicas con las que me he encontrado al avanzar en mis estudios.

Psicoanálisis

Todos los que me conocen saben que no soy un aficionado a este tipo de terapias. Si las grandes universidades del mundo han decidido destinar al estudio de esta “ciencia” sólo un capítulo en la historia de la psicología, ¿quién soy yo para darle mayor importancia? Y es que el modelo psicoanalítico adolece de rigurosidad científica. Además las terapias me parecen innecesariamente largas. Pero esa es sólo mi opinión.

Yo estoy convencido que aquello que le sirve al paciente es lo mejor para el paciente (obvio siempre dentro unos cánones éticos y científicos mínimos – a veces muy mínimos -). Es más, creo que existe un tipo de terapia para cada paciente y también para cada terapeuta.

Psicoanálisis

Volviendo al tema del psicoanálisis… En su clínica de Viena, Sigmund Freud desarrolló sus estudios sobre el psiquismo en un grupo de pacientes. Estos famosos casos resultarían arquetípicos de los diferentes tipos de padecimiento mental: así aparecen las histéricas, los obsesivos y los fóbicos. A partir de sus descubrimientos, Freud desarrolla su primera tópica o mapa del funcionamiento mental. Ahí es que nos habla del consciente, el preconsciente y el inconsciente.

Su gran aporte a la historia del pensamiento, fue aquello de la herida narcisista o del ego del hombre: parece que no somos dueños y señores de todo lo que pensamos. Hay un oscuro lugar donde se suceden procesos psíquicos lejos del control voluntario. Aquello que creemos sujeto a nuestra voluntad sería una consecuencia de esos procesos que de producen en el inconsciente.

Un poco más avanzado en sus estudios desarrolló un nuevo mapa de nuestra mente: la segunda tópica freudiana. Aquí aparecen los ultraconocidos yo, ello y superyó. Este modelo complejizó la interacción de las fuerzas psíquicas. Y resultó que cada una de esas tres instancias tomaba parte en las primeras tres de diferente manera. Si mi memoria no falla, el yo se ubica entre el consciente y el preconsciente, el ello y el superyó en el incosciente, aunque de diferentes modos. El superyó es esa vocecita que nos dice qué es lo que está bien y qué lo que está mal. Aunque tiene un particular favoritismo por indicarnos lo que está equivocado y hacerlo parecer muy terrible. El ello, en cambio, es puro deseo y placer. Baste decir que entre ellos no se llevan muy bien.

Creo que me excedí escribiendo…

En fin, este tipo de terapias es una terapia de escucha atenta por parte del analista en la que se intenta esclarecer cuáles son los procesos inconscientes que desencadenan síntomas. La idea es que a través de la asociación libre y de la interpretación de los sueños y actos fallidos uno puede desanudar los síntomas y así curar el problema que lleva a consulta.

El psicoanálisis ha evolucionado mucho con el tiempo y sería largo de explicar las diferentes vertientes. Suficiente mencionar que existen escuelas de psicoanálisis freudiano, jungiano, lacaniano, kleiniano y quién sabe cuántos más.

Ya dije que no soy muy fanático, pero acepto que a otros les guste y odien lo que a mi me parece efectivo. Algún día le pediré a algún experto en el tema que nos cuente más sobre esto.



Terapia conductual

Quizás alguna vez en tu vida escuchar hablar de los perros de Pavlov. Acá hay una foto de ellos:

terapia conductual

¿Simpáticos, no?

La historia es que la teoría conductista no ha resultado tan agradable a lo largo del tiempo. La causa es su intento de aplicar los principios de las ciencias naturales al comportamiento humano, sin hacer mella en una característica fundamental, la capacidad de razón. Entre los profesos de este acercamiento existía la idea de “la caja negra”. Es decir, los procesos de pensamiento son demasiado complicados para prestarles atención. La idea subyacente es que toda conducta está condicionada y aparece como consecuencia de un estímulo. No es necesario ver lo que ocurre dentro de la caja negra. Para entender el comportamiento basta observar el estímulo y su consecuencia.

En sus experimentos, Pavlov se dió cuenta de que los perros salivaban cuando se producía el sonido de una campana que anunciaba que les iba a servir alimentos. La salivación es la respuesta del organismo al estímulo alimento. Sin embargo, al hacer sonar la campanilla al momento de presentar el alimento, el estímulo campana quedaba asociado al estímulo comida. Eventualmente, luego de sucesivas repeticiones, el repicar de la campana podía provocar, por sí misma, la salivación de los perros, independientemente de la presentación de los alimentos.

La terapia que se basa en estos principios es la que se llama conductismo y se centra en la idea de los aprendizajes que realizamos de nuestro entorno. Para corregir una conducta problemática o no deseada, se utilizan técnicas de condicionamiento para reforzar los comportamientos deseados y desalentar los problemáticos.

 

Terapia sistémica

Terapia Sistémica

La terapia sistémica surge de los avances en la teoría cibernética y de las investigaciones en los sistemas de retroalimentación.

Para que sea entendible, esta perspectiva asegura que aislar los elementos de un sistema para estudiarlos es una abstracción que desnaturaliza sus características. La única manera de comprender un fenómeno es dentro del sistema del que forma parte. Así, el síntoma resulta un emergente (algo que aparece) del sistema y la persona que lo porta, es simplemente eso… el portador de un síntoma del sistema.

Entonces, cuando una familia manda a consulta a un adolescente con problemas de adicción, se trabaja con la familia. A veces no resulta posible trabajar con el sistema en cuestión por resultar inaccesible. Lo más importante es que esta perspectiva esté siempre presente para no individualizar y tener una comprensión de las relaciones patológicas que configuran el síntoma por el que se consulta.



Terapia cognitivo conductual

Albert Ellis consideraba que el núcleo de su teoría estaba representado por aquella frase del filósofo estoico griego Epicteto: “Las personas no se alteran por los hecho, sino por lo que piensan acerca de los hechos”. Este psicólogo norteamericano sintetizó su teoría en el “ABC”, señalando que siempre entre la A y la C siempre está la B.

  • A (Activating Event) representa el acontecimiento activador, suceso o situación. Puede ser un evento externo o también interno (como un pensamiento, una imagen, fantasía, comportamiento, sensación, emoción o cualquier otra cosa).
  • B (Belief System) se refiere al sistema de creencias de la persona. Pero se puede considerar que incluye todo el contenido del sistema cognitivo: pensamientos, recuerdos, imágenes, supuestos, inferencias, actitudes, atribuciones, normas, valores, esquemas, filosofía de vida, etc.
  • C (Consequence) es la consecuencia o reacción ante “A”. Las consecuencias pueden ser de tipo emocional (sentimientos y emociones), cognitivo (pensamientos) o conductual (acciones).

Terapia cognitivo conductual

Si prestamos atención, podremos ver que esta teoría resuelve el problema de “la caja negra” vista con el conductismo. Para la terapia cognitivo conductual, el sistema de creencias es tan importante como el estímulo y la respuesta que se produce.

En esta teoría se entiende que los pensamientos a veces tienen distorsiones que producen una respuesta emocional desajustada. Porr ejemplo, se me rompe un vaso cuando estoy lavando, entonces pienso: “¡Qué inútil, SIEMPRE rompo las cosas!”, y luego me siento culpable y triste o enojado. La generalización errónea hecha en esta circunstancia conduce a una sentimiento desagradable y es producto de un error lógico. Para Ellis, corrigiendo esos errores del pensamiento, se pueden mejorar las respuestas emocionales, conductuales y cognitivas en muchos trastornos. Este tipo de terapia ha demostrado ser muy efectivo para tratar la depresión o los trastornos de ansiedad.

En este artículo podés conocer un poco más sobre las técnicas de la terapia cognitivo conductual.



Terapia existencial

Un hombre vienés, contemporáneo de S. Freud, el Dr. Viktor Frankl fue una de las víctimas del nazismo. Psiquiatra de profesión y judío de fe, atravesó el suplicio de los campos de concentración durante tres años. En su libro “El hombre en busca de sentido”, describe lo que para él significó esa experiencia.

A partir de sus vivencias y de ser testigo del holocausto es capaz de profundizar en su conocimiento del psiquismo humano. Llega a la conclusión de que los actos del hombre no pueden ser simplemente consecuencia de lo que sucede en el inconsciente, sino que hay algo más allá que motiva su vida. Concluye que este inconsciente espiritual es aquello que mueve al hombre a la vida y lo conduce a la plenitud. Se convence de que, a pesar de que las condiciones externas puedan ser incapacitante, el hombre aún así tiene la libertad de elegir.

terapia existencialLos supervivientes de los campos de concentración aún recordamos a algunos hombres que visitaban los barracones consolando a los demás y ofreciéndoles su único mendrugo de pan. Quizá no fuesen muchos, pero esos pocos representaban una muestra irrefutable de que al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas la elección de la actitud personal que debe adoptar frente al destino para decidir su propio camino.

Sus desarrollos en psicología tiene una exquisita riqueza y ahonda sobre los temas más nobles del alma humana. Es un tipo de terapia muy particular porque lo enfrenta a uno con lo más profundo de su existencia. Todos experimentamos a lo largo de nuestra vida la angustia existencial, producida por una vida que marcha por efecto de la inercia. Sin embargo, enfrentar el vacío existencial y el sinsentido no es algo para lo que todas las personas estén preparados y por ello este tipo de terapia psicológica puede no ser apropiada para todos.

 

Esta breve síntesis no pretende ser exhaustiva ni mucho menos. No existen terapias mejores o peores. Lo que sí existen son modelos terapéuticos que dan mejores resultados para una problemática que para otra. Y como dije anteriormente, depende mucho del estilo personal del paciente.

¿A vos qué terapia te parece que puede ayudarte? 



 

Foto de portada: Cater Yang en Unsplash

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