En el libro Reinventa tu vida, Jeffrey Young presenta un vistazo a la terapia de esquemas que propone como complemento a la terapia cognitiva tradicional. Para este psicólogo, la TCC no responde de manera adecuada en los diversos trastornos de la personalidad, en que los síntomas son egosintónicos. Esto es así, porque a lo largo del desarrollo se refuerzan creencias a un nivel mucho más profundo que el de las creencias irracionales. Estas creencias crean verdaderas trampas vitales, también llamados esquemas desadaptativos tempranos, que condicional el desarrollo de la vida de las personas.

Estas trampas o esquemas son los que se activan en nuestras actividades más cotidianas, pero también en momentos fundamentales de nuestra vida, como es la elección de una pareja.

¿Qué son los esquemas desadaptativos tempranos o trampas vitales?

 

Los esquemas desadaptativos tempranos (E.D.T) son aquellos esquemas que se relacionan con temas amplios, concernientes al sí mismo y a sus relaciones con los demás. Se desarrollan prematuramente en la infancia y se extienden desde el principio hasta el final de nuestra vida, y son disfuncionales por significativas razones, son multifacéticos, con componentes cognitivos, emocionales, interpersonales y conductuales que sirven como base para el procesamiento de la experiencia posterior. Están generalmente fuera de la conciencia, aunque las personas pueden ser entrenadas para identificarlos.



Características de las trampas vitales

  • Son creencias incondicionales acerca de uno mismo con relación al ambiente.
  • Se originan prematuramente en la vida y son crónicos, a menos que sean tratados. Normalmente se desarrollan por la acumulación de interacciones negativas tempranas con otras personas significativas (padres, hermanos, etc.), más que por un único acontecimiento traumático.
  • Están ligados a altos niveles de afecto, llevan a emociones intensas y disfuncionales, conductas autodestructivas, experiencias interpersonales negativas, o perjudican a los demás.
  • Son disfuncionales de una manera significativa y recurrente, interrumpen poderosamente la habilidad de los individuos para lograr sus necesidades básicas como: autodeterminación, independencia, relación interpersonal, validación, espontaneidad y límites realistas. Además, pueden conducir directa o indirectamente a diversos trastornos.
  • Se mantienen rígidamente y son difíciles de cambiar, dado que abarcan el núcleo individual del sentido del sí mismo y se perpetúan mediante patrones autodestructivos.
  • Generalmente son activados por eventos del ambiente que son relevantes al esquema determinado, donde los pensamientos propios de cada esquema son acompañados por un arousal afectivo particular.

Dimensiones:

Según Young, existen 16 esquemas desadaptativos tempranos que se agrupan en cinco dimensiones.

Dimensión Esquemas
Desconexión y rechazo Abandono – Inestabilidad
  Desconfianza – Abuso
  Deprivación emocional
  Aislamiento social – Alienación
Autonomía y desempeño Dependencia – Incompetencia funcional
  Vulnerabilidad al daño o a la enfermedad
  Sometimiento
  Apegamiento
Indeseabilidad Defectuosidad – Inqueribilidad
  Indeseabilidad social
  Culpa – Castigo
  Culpa – Vergüenza
Autoexpresión limitada Inhibición emocional
  Autosacrificio
  Estándares exigentes en exceso
Límites inadecuados o insuficientes Autocentrismo
  Auto-control – Auto-disciplina

 

Cualquiera de estas dimensiones refleja una necesidad crítica de los niños para el funcionamiento adaptativo. Las dimensiones describen a al vez relaciones tempranas disfuncionales con padres y amigos, donde radican los orígenes del esquema, así como del funcionamiento interpersonal adulto. En general una persona presenta por lo menos dos o tres de estos esquemas y en ocasiones más.



DIMENSIÓN Nº 1: DESCONEXIÓN Y RECHAZO.

Los individuos que presentan los esquemas de esta dimensión crecieron en ambientes donde no fueron proveídos de suficiente cuidado, aceptación, afecto, estabilidad. En la vida adulta presentan la creencia y expectativas de que no pueden ni merecen recibir seguridad, afecto, aceptación, etc., por parte de los demás. Incluye los esquemas que se describen a continuación:

Abandono / Inestabilidad: Es la creencia en que la capacidad de los demás para darnos apoyo será poco fiable e inestable. Implica entonces la sensación que los otros significativos no serán capaces de seguir proveyendo apoyo emocional, conexión, fuerza, o protección. Esto es debido a que los mismos son emocionalmente inestables, impredecibles, no confiables, o erráticos; o que ellos morirán inminentemente. Por otro lado, también existe la creencia que los otros significativos pueden ser considerados, en un grado exagerado, esenciales para sobrevivir o para que la vida tenga significado. Este esquema surge cuando de niños puedan haber vivido el divorcio o la muerte de sus padres y también cuando sus padres hayan sido inconsistentes en satisfacer las necesidades del niño, por ejemplo, puede haber habido muchas ocasiones en las cuales el niño fue dejado solo o sin atención por largos períodos.

Desconfianza / Abuso: incluye la expectativa de que el individuo será herido o los demás se aprovecharán de él. Manifiesta sentimientos de abuso, engaño, mentiras o manipulación. A menudo piensan en términos de atacar primero o vengarse. En la niñez estos pacientes a menudo fueron abusados o tratados con injusticia por los padres, hermanos o pares.

Deprivación emocional: refleja la creencia en que no lograremos, por parte de los otros, nuestras necesidades de apoyo emocional. Las tres formas particulares de pérdidas comprenden la alimentación, el cariño (ausencia de afecto tanto físico como emocional), la empatía (ausencia de comprensión de ser escuchado, de poder descubrirse a sí mismo, o de compartir sentimientos con los demás) y la protección (ausencia de fortaleza, dirección o guía por parte de los demás). A menudo sus padres fueron emocionalmente deprivadores para el niño.

Aislamiento social / Alienación: describe la creencia de que uno no es parte del grupo o la comunidad, que uno está solo y es diferente a los demás. Esta creencia generalmente es causada por experiencias tempranas en las cuales los niños perciben que ya sea ellos o su familia, son diferentes a los demás.


DIMENSIÓN Nº 2: AUTONOMÍA Y DESEMPEÑO DAÑADOS.

Refleja ambientes de la infancia complicados y sobreprotectores. En las relaciones de adulto, estos individuos son demasiado dependientes de los demás y no creen que tengan habilidades adecuadas de afrontamiento. Este esquema dominante incluye cuatro esquemas que impiden al sujeto llegar a ser independiente y alcanzar algo fuera de la familia. Esta formada por los siguientes esquemas:

Dependencia / incompetencia funcional: supone la creencia en que el individuo es incompetente y está desamparado, y por lo tanto necesita la asistencia de los demás para funcionar. Es decir que se siente incapaz de manejar sus propias responsabilidades cotidianas de manera adecuada, sin ayuda considerable de los demás (por ejemplo en la toma de decisiones, emitir juicios, etc.). Generalmente los padres no alientan a éstos niños a actuar independientemente y a desarrollar su capacidad para cuidarse por sí mismos.

Vulnerabilidad al daño o a la enfermedad: los individuos que presentan este esquema esperan tener experiencias negativas que no controlarán, tales como crisis médicas, emocionales o naturales. Esos individuos tienen la creencia extrema de que cualquier suceso ocurre sin previo aviso y les puede afectar en cualquier momento, por lo tanto es muy común que tomen precauciones excesivas para protegerse. Además el sujeto tiene la sensación de que no podrá protegerse del suceso. Generalmente hubo padres excesivamente temerosos que transmitieron la idea de que el mundo es un lugar peligroso.

Sometimiento: se define por los excesivos controles sobre las propias decisiones, preferencias y expresión emocional por parte de otra gente, generalmente para evitar broncas, venganzas o abandono. Implica la percepción de que sus propios deseos y sentimientos no son válidos o importantes para los demás. A menudo lleva a dificultades para establecer objetivos y direcciones y rabia con el sometedor. En la infancia, es probable que sus padres hayan sido controladores en exceso.

Apegamiento: este esquema se relaciona con el excesivo compromiso emocional y cercanía con los demás significativos (a menudo los padres), con el costo de una plena individualización o desarrollo social normal.



DIMENSIÓN Nº 3: INDESEABILIDAD.

Expectativa de que uno no será deseable para los demás en ninguna de las siguientes formas: atracción física, habilidades sociales, valores, integridad moral, personalidad interesante, logros de una carrera, etc. Incluye los siguientes esquemas:

Defectuosidad / Inqueribilidad: sentimiento de que uno es intrínsecamente defectuoso, con fallas, o inválido; o que uno sería fundamentalmente inquerible a otros significativos. Corrientemente los padres fueron muy críticos y les hicieron sentir como que ellos no eran suficientemente valiosos como para ser queridos.

Indeseabilidad social: creencia de que uno es indeseable para los demás (torpe, sexualmente indeseable, bajo estatus, pobre en habilidades sociales, necio). Habitualmente hay una ligazón directa con las experiencias infantiles en las cuales son hechos sentir, tanto por la familia como por los pares, que no son atractivos. Fracaso para hacer cosas: creencia de que uno es fracasado, en relación a los pares, en las áreas de logro (escuela, carrera, deportes, etc.) a menudo implica la creencia de que uno es estúpido, inepto, sin talento e ignorante.

Culpa / Castigo: se basa en la creencia de que uno es moral o éticamente malo o irresponsable y merece crítica o castigo.

Culpa / Vergüenza: este esquema se trata de sentimientos recurrentes de culpa o autoconsciencia, pues uno cree que las propias inadecuaciones, tal como se refleja en alguno de los otros esquemas, son totalmente inaceptables para los demás.



DIMENSIÓN Nº 4: AUTOEXPRESIÓN LIMITADA.

La dimensión de autoexpresión limitada se refiere a que los individuos presentan supresión o restricción de las propias emociones, impulsos, inclinaciones naturales, preferencias diarias, con el fin de ganar el respeto de los demás o evitar la culpa. Esto se origina por experiencias tempranas del niño en donde sus necesidades son secundarias a las de los demás. Esta formada por los siguientes esquemas:

Inhibición emocional: inhibición excesiva de las emociones o impulsos, especialmente rabia, debido a que se espera que su expresión de cómo resultado la pérdida de estima o daño por parte de los demás.

Autosacrificio: son personas que se manejan con una voluntad excesiva por satisfacer las necesidades de los demás a expensas de las propias necesidades y preferencias, ya sea para evitar culpa o debido a que se espera obtener más estima por parte de los demás. Generalmente conduce a la sensación de que las propias necesidades no están siendo adecuadamente satisfechas y resentimiento hacia aquellos que se refiere. A menudo los pacientes que se autosacrifican ganan autoestima y un sentimiento de significado de ayudar a los demás. En la infancia esta persona puede haber sido hecho sentir muy responsable del bienestar de uno o ambos padres.

Estándares exigentes en exceso: expectativas extremadamente altas respecto a uno mismo, o énfasis excesivos en el estatus, dinero, logro, orden o reconocimiento, a expensas de la felicidad, placer, salud, sensación de deber cumplido o de relaciones satisfactorias, es decir, que la persona cree que cualquier cosa que haga no es bastante buena, que siempre tiene que ocuparse con más esfuerzo. Habitualmente los padres de estos pacientes nunca estaban satisfechos y daban a sus hijos un cariño que era condicional a un rendimiento excepcional.



DIMENSIÓN Nº 5: LÍMITES INADECUADOS O INSUFICIENTES.

Los sujetos que presentan este tipo de esquemas fueron criados por padres permisivos e indulgentes. Pueden haber aprendido un sentido de superioridad. Como adultos carecen de autodisciplina y pueden tener un sentimiento de autoridad, siendo insensibles ante necesidades y deseos de los demás. Hay una deficiencia de límites internos que conducen a una dificultad en cumplir con los requerimientos que los demás hacen y los propios objetivos personales. Dos esquemas básicos bloquean al sujeto a desarrollar sus límites:

Autocentrismo: creencia de que uno debe ser capaz de tener todo lo que quiere, no importando lo que los demás consideren razonable o el costo para los demás.

Auto-control / Auto-disciplina: en este caso el sujeto presenta una dificultad extrema para ejercer suficiente autocontrol y tolerancia a la frustración para lograr los propios objetivos y metas, o para restringir la expresión de las propias emociones en forma excesiva.



Podés conocer más sobre cómo funcionan los esquemas y la terapia de esquemas consultando este libro del psicólogo Jeffrey Young, autor de la teoría.

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