Menu Principal
La Alquimia: del árabe al-
La Alquimia, debido a los materiales con los que trabaja, a las fases oscuras y misteriosas que constituyen su proceso y su obra, así como a la confrontación con los propios demonios que supone, parece algo impuro y sospechoso. Lo mismo pasa con la Psicoterapia. Ambas son el sendero siniestro, el de la mano izquierda, que sigue cauces diferentes a los ortodoxos, lo que desde luego no significa que tengan que ser negativos ni perversos, todo lo contrario: son positivos, favorables y enormemente liberadores, permitiéndonos saber quién somos en realidad y qué podemos hacer con ello, tanto para nuestro beneficio como para el de quienes nos rodean y el del Universo en su conjunto, puesto que todo está estrechamente unido y es imposible separarlo.

La simbología alquímica, además de enseñarnos a purificar y transmutar nuestra personalidad, nos ayuda a entender que por muy frustrantes que a veces sean nuestras experiencias, todas forman parte de un proceso inteligente que tiene como objetivo el logro de la individualidad y la autorrealización. Bajo esta perspectiva, la vida deja de ser un absurdo y aleatorio conjunto de acontecimientos dolorosos cuyo fin es perjudicarnos e impedirnos alcanzar nuestras metas, para convertirse en una escuela de evolución y transformación. Al igual que ocurre con los mitos, las leyendas y los cuentos de hadas, las etapas alquímicas esclarecen el significado y la inteligencia que se ocultan en experiencias aparentemente caprichosas o injustas.
Las etapas alquímicas describen con imágenes pictóricas los procesos arquetípicos de la evolución psicológica. Son muy poderosas y auténticas porque no sólo representan la cualidad emocional del proceso, sino que también encierran un significado inherente, como parte de un procedimiento global más amplio en el que tod@s, en mayor o en menor medida y de una manera u otra, estamos inmers@s, por lo que en un momento u otro de nuestra vida y seguramente más de una vez, nos tocará pasar por él. No se puede precisar cuánto dura cada una, puesto que son procesos cíclicos y, por lo tanto, se producen más en sentido espiral que circular. Además, son descripciones de experiencias psicológicas muy básicas, que pueden durar una hora o veinte años, dependiendo de la persona, la situación, la predisposición, la evolución acumulada… Al igual que el tiempo, la intensidad de cada etapa puede variar mucho.Cada vez que una de las etapas se repite, se forma un poco más la piedra (la personalidad individual y realizada) y, por minúsculo que sea el trozo, ya no vemos las cosas de la misma manera ni nos afectan igual. Poco a poco dejamos de sufrir y empezamos a cooperar conscientemente con lo que está sucediendo fuera, sea como sea, y con una sensación más cercana a la oportunidad y a la elección que a la obligación y la resignación.
Copyright © 2009 Mª Dolores Sánchez-