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Uno de los siete Principios Universales, de los que nos habla El Kybalion, es la Ley de Género. La verdad básica de esta ley es que el género está en todo; todo tiene sus principios masculino y femenino; el género se manifiesta en todos los planos, por lo tanto, la energía masculina y la energía femenina siempre están presentes y operando en todos los ámbitos: físico, mental, emocional y espiritual.
Todo, en consecuencia, tiene un género: activo y masculino o receptivo y femenino. También nos revela esta ley que todo cuanto existe: mineral, vegetal, animal, persona..., además de pertenecer por nacimiento al género masculino o femenino, tiene dentro de sí la energía correspondiente al género opuesto, porque todos los seres cuentan en sus genes con ambos tipos de energía, la muestren y desarrollen o no. El conocido símbolo del Tao en el que, dentro de un círculo, hay dos partes de diferente color unidas entre sí y conteniendo cada una un pequeño punto del color de la otra, es una buena imagen para recordar y comprender este principio.
Las mujeres y los hombres no somos una excepción a esta regla, estamos constituid@s por y llevamos en nuestro interior tanto cualidades receptivas (término más adecuado y correcto que femeninas), comatributos activos (más específico que masculino). Esta polaridad corresponde a los aspectos biológicos, psicológicos, emocionales, espirituales..., ya que todas las personas contamos en nuestra herencia genética con una mitad de cromosomas recibida de nuestra madre (femenina/receptiva) y otra mitad recibida de nuestro padre (masculina/activa). De manera que cada un@, independientemente de su sexo biológico y de sus gustos o tendencias sexuales, lleva en su interior una parte de mujer y otra parte de hombre, siendo ambas necesarias para su desarrollo y desenvolvimiento en la vida, porque de lo contrario no las tendría. La Naturaleza no es caprichosa ni estúpida, sabe lo que hace, somos nosotr@s quienes, con una perspectiva muy estrecha, no sabemos entenderla ni vivir en consonancia con ella.
La diferencia entre la energía receptiva y la energía activa es tan sólo de grado o de predominio, porque las dos ejercen sus funciones y su influencia en todas las personas, seamos o no conscientes de ello y tanto si desarrollamos ambas a voluntad como si nos inclinamos hacia la correspondiente a nuestro sexo biológico Podemos decir entonces que la mujer es femenino-
El lado femenino, tanto en la mujer como en el varón, está unido con la experiencia del sí mism@ natural. Estar en contacto con el sí mism@ natural es estar aposentad@ en el propio centro, en conexión con el núcleo esencial de nuestro ser, sintiéndonos colmad@s y en equilibrio, ni por debajo ni por encima de nadie. Experimentarlo y sentirlo vivamente es un signo de que somos conscientes de nuestra propia identidad, algo que nos permitirá reconocer y valorar nuestra importancia y nuestra dignidad esenciales. Saber y tener presente que cada persona, mujer u hombre, nunca podrá ser otra cosa que lo que es en esencia, que nunca perderá su sí mism@ ni será separad@ de él, ya que es indestructible y no puede ser disuelto ni cambiado por nada, nos capacita y nos da fuerza para permanecer en todas las condiciones de nuestra vida, cualesquiera que sean.
En lo femenino y receptivo también está la semilla del movimiento y del cambio continuo, individual y colectivo, porque esta energía contiene cuatro aspectos esenciales e imprescindibles para la Vida: formación, preservación, alimentación y transformación.

A continuación hay algunas características concretas y propias de las energías receptiva y activa, que se acompañan mutuamente y colaboran entre sí, aunque en ocasiones unas sean más visibles y necesarias que otras.
PRINCIPALES ATRIBUTOS DE LA ENERGÍA FEMENINO-
1. Paciencia y capacidad de espera.
2. Receptividad.
3. Relajación y calma.
4. Apertura y flexibilidad.
5. Delicadeza y ternura.
6. Sensibilidad y contemplación.
7. Emociones y sentimientos.
8. Resistencia y fortaleza.
9. Percepción del presente, del aquí y el ahora, y concentración en él.
10. Conservación y cuidado.
11. Percepción de la sustancia de la que estamos hech@s.
12. Percepción del conjunto del que formamos parte.
13. Capacidad de entrega y de renuncia a los propios intereses cuando es estrictamente
necesario.
14. Intuición.
15. Capacidad de síntesis.
16. Sentido estético.
17. Espacio.
18. Forma.
19. Dirección del movimiento: Eje lateral.
21. Forma de rasgos físicos: Líneas curvas y redondeadas.
22. Arquetipo celular: Óvulo.
23. Metáfora plástica: Esfera esponjosa.
PRINCIPALES ATRIBUTOS DE LA ENERGÍA MASCULINO-
1. Iniciativa.
2. Búsqueda.
3. Emisión-
4. Tensión.
5. Fuerza física.
6. Dureza.
7. Acción.
8. Pensamiento.
9. Anticipación del futuro.
10. Renovación.
11. Percepción de lo que hacemos.
12. Percepción de la individualidad.
13. Pensamiento lógico y racional.
14. Análisis.
15. Diferenciación de las partes de un todo.
16. Tiempo.
17. Concepto.
18. Dirección del movimiento: Eje anteroposterior.
19. Forma de rasgos físicos: Líneas rectas, ángulos y puntas.
20. Arquetipo celular: Espermatozoide.
21. Metáfora plástica: Flecha tensa.
Cuatro creencias erróneas sobre lo femenino y lo masculino, si contemplamos ambas facetas como dualidades opuestas, separadas e irreconciliables entre sí, son las siguientes:
1. Mujer: sinónimo de femenino. Varón: sinónimo de masculino.
2. Presencia de rasgos femeninos/receptivos en el varón: error en su condición de tal.
3. La energía masculina es mejor que la femenina.
4. Predominio de la energía masculina: exaltación de la condición de varón
Estas cuatro creencias, entre muchísimas más, han producido efectos devastadores en la relación entre lo femenino-
Hasta ahora hemos vivido un enfrentamiento entre tipos de energía, experimentado y padecido por igual por mujeres y hombres, como he mencionado más arriba. Es falso que haya una lucha entre ambos géneros por ver cuál adquiere la hegemonía, de lo que se trata es de un problema común a ambos, que nos afecta tanto individual como colectivamente. Para resolverlo debemos ser conscientes de nuestros rasgos receptivos y activos, un paso previo imprescindible para poder vivir de forma íntegra, armónica y plena, reconociendo la necesidad y la importancia que tienen cualidades y actitudes como la relajación, la calma, la sensibilidad, la entrega, la contemplación, la flexibilidad, el cuidado de la Naturaleza y el respeto por sus ciclos, el cultivo del interior, la intuición, la recuperación de los ritos y de las ceremonias, el dejar de competir y luchar l@s un@s contra l@s otr@s, que sólo produce dolor y desolación, para trabajar unid@s por una causa común: la integración de lo femenino y de lo masculino en nuestro interior para que se manifieste y refleje en el exterior.

Como en esencia tanto la energía femenina/receptiva como la masculina/activa son arquetipos (patrones o símbolos internos que engloban una serie de características y pueden evocar sentimientos e ideas en la psique humana porque tocan asuntos individuales y colectivos muy diversos), mi manera de trabajar en la psicoterapia y de enseñar a las personas de ambos géneros cómo pueden reconocer y desarrollar esa pareja interior que tod@s llevamos dentro, con una polaridad receptiva y otra activa es, precisamente, haciendo un trabajo arquetípico con el que lograr transcender los opuestos y crear un tercer polo más amplio y equilibrado: el andrógino, que englobe los mejores aspectos y cualidades de cada uno de ellos, requisito imprescindible para convertirnos en seres íntegros y completos y alcanzar la individuación y la autorrealización. En esta parte del trabajo hacia esa individuación que tod@s debemos alcanzar, nos centramos básicamente en lo siguiente:
1. Características de la energía femenina y de la energía masculina.
2. Arquetipos femeninos: las diosas de cada mujer, los planetas femeninos y los
arcanos femeninos del Tarot de Marsella.
3. Arquetipos masculinos: los dioses de cada hombre, los planetas masculinos y los
arcanos masculinos del Tarot de Marsella.
4. Integración de lo femenino y de lo masculino: l@s dios@s andróginos, los planetas
andróginos y los arcanos andróginos del Tarot de Marsella.
5. Imaginación activa y meditación con todos los arquetipos: dios@s, planetas y
arcanos del Tarot.
6. Enfoque emocional y sensitivo con todos los arquetipos.
7. Visualización e invocación de los arquetipos en la vida diaria.
Posteriormente, y a medida que lo aprendido arraiga y se va haciendo automático y natural, no sólo hay una mejora individual e interna, también en el exterior se empiezan a notar los efectos de esa transformación y las relaciones empiezan a desenvolverse de una forma más fluida, flexible y abierta, fruto de una perspectiva más amplia y comprehensiva, tanto respecto a un@ mism@ como respecto a cuanto nos rodea.
Namasté.
Copyright © 2011 Mª Dolores Sánchez-