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Conocer las emociones y los sentimientos para expresarlos adecuada y saludablemente, es un proceso largo y complejo, puesto que no sólo hace falta aprender hábitos nuevos sino, sobre todo, desprenderse y despedirse de los viejos patrones. En este proceso, primero tenemos que darnos cuenta de las emociones y sentimientos que aparecen en distintas situaciones y ante diferentes personas. Después hay que encontrar una palabra propia que los identifique y los nombre. En tercer lugar es necesario aprender a controlarlos y manifestarlos adecuadamente, para no dejarnos arrastrar por ellos y aprovechar positivamente su fuerza. El último paso es aprender a expresar de forma sana la energía y la información que contienen y proporcionan, con el fin de ser personas más maduras, actuando, viviendo y relacionándonos de una manera más plena, gracias a lo cual irradiaremos unas vibraciones mucho más limpias a nuestro entorno que, a la larga, se irá contagiando de ellas e incorporándolas a su modo habitual de ser y de hacer.
El procedimiento es el siguiente:
1. Prestar atención a nuestra parte emocional y ser consciente de ella
2. Dar la bienvenida a la experiencia emocional, permitir que se produzca y desarrolle
3. Reconocer cada experiencia emocional como propia, aceptarla y responsabilizarse de ella
4. Describir los sentimientos y emociones en primera persona y con palabras o expresiones significativas para un@
5. Averiguar si las respuestas emocionales son sentimientos primarios. Cuando no lo sean será necesario descubrirlos
6. Una vez experimentado el sentimiento primario hay que determinar si es una respuesta saludable o no. Si lo es podrá usarse como guía para la acción. De no serlo, habrá que cambiarla
7. Cuando las emociones primarias no son saludables, hay que identificar qué contienen los pensamientos negativos relacionados con ellas
8. Buscar y descubrir respuestas y necesidades alternativas saludables, confiar en ellas y probarlas
9. Transformar las emociones y los sentimientos no saludables, cuestionando los pensamientos negativos asociados a ellos
10. Buscar y probar pensamientos positivos basados en emociones y necesidades saludables
Para que este proceso crezca y se desarrolle a lo largo del tiempo, son imprescindibles os siguientes requisitos:
1. Atención consciente
2. Actitud adecuada hacia un@ mism@
3. Dedicación y esfuerzo conscientes para dirigir la energía emocional
4. Diligencia y firme resolución
5. Perseverancia
6. Capacidad para identificar, expresar y controlar los sentimientos
7. Habilidad para controlar los impulsos y demorar la gratificación de los deseos y objetivos
8. Capacidad para manejar sensaciones de tensión y de ansiedad
9. Aprender a diferenciar con claridad: pensamientos, sentimientos y actos
10. Aprender a adoptar mejores decisiones emocionales
11. Interpretar correctamente las señales emocionales ajenas
12. No dejarse determinar por influencias negativas
13. Entender la perspectiva y la situación ajenas
14. Buscar la conducta que resulte más apropiada a una determinada situación

Conocer, controlar y expresar los sentimientos sin reprimirlos ni dejarse arrastrar por ellos, impide que malgastemos tiempo y energía en sentimientos inadecuados e innecesarios proporcionando, en cambio, las siguientes mejoras personales, vitales y sociales:
1. Mayor tolerancia a la frustración y adecuado manejo de la ira
2. Disminución de las agresiones verbales, de las peleas y de las interrupciones
3. Mayor capacidad para expresar el enfado, el malestar, el descontento... adecuadamente y sin agredir
4. Conducta menos agresiva y menos perjudicial, para un@ y para l@s demás
5. Emociones y sentimientos más positivos: respecto a sí, a l@s demás, a las situaciones y a la vida en general
6. Mayor control del estrés y, sobre todo, mejor prevención en situaciones difíciles
7. Menor sensación de aislamiento y de ansiedad social
8. Mayor responsabilidad y compromiso: consigo, con familiares, amistades, compañer@s, etc.
9. Mayor y mejor capacidad de concentración en los actos y tareas de todo tipo
10. Menor impulsividad y mayor control
11. Mayor capacidad para entender el punto de vista de otras personas
12. Mayor empatía, sensibilidad y comprensión hacia los sentimientos propios y ajenos
13. Mayor capacidad para observar, analizar y entender las relaciones con un@ y con l@s demás
14. Mayor capacidad para resolver conflictos y negociar acuerdos
15. Mayor capacidad para resolver problemas de relación
16. Mayor asertividad y destreza en la comunicación social
17. Mayor atractivo social y armonía en los grupos
18. Mayor respeto y consideración hacia sí y hacia quienes nos rodean
19. Mayor participación, cooperación, tolerancia y solidaridad en el trato con nuestr@s semejantes
20. Mayor rendimiento académico y laboral
Domar el caballo de nuestras emociones, para montarlo sin riesgo para un@ mism@ ni para quienes nos rodean, como ya dije, no es algo que pueda conseguirse de la noche a la mañana, sin trabajo ni esfuerzo por nuestra parte. Esta doma, como cualquier otra, es un proceso gradual y que continua mientras vivimos, porque siempre queda algo por pulir o por afinar. Para realizarla con éxito hacen falta: energía, valentía, disciplina, constancia, paciencia, confianza, dedicación, perseverancia, sinceridad con un@ mism@, un fuerte deseo de mejorar y de madurar, a pesar de los obstáculos e inconvenientes que surjan en el camino, así como independencia de la costumbre social, de la moda y de las opiniones ajenas en contra que nos podamos encontrar.
Propongo a continuación un ejercicio para introducirnos en la toma de consciencia y en el conocimiento de los propios sentimientos. Tres veces al día anotamos uno de los sentimientos o emociones experimentados en una determinada situación. Después, escribimos la experiencia en un cuaderno lo más detalladamente posible, prestando atención a los siguientes aspectos:
1. Sentimiento que aparece más repentina y frecuentemente o estado de ánimo más duradero y duración aproximada
2. Nombre dado al sentimiento, a la emoción o al estado de ánimo
3. Situación que produjo el sentimiento o el estado de ánimo
4. Sensaciones corporales que acompañaron al sentimiento
5. Pensamientos que acompañaron al sentimiento
6. Si hubo alguna acción: ¿cuál fue?, ¿qué expresé? Si no la hubo: ¿qué hubiera querido o necesitado hacer o expresar?
7. Información que me proporcionó el sentimiento, la emoción o el estado de ánimo: sobre mí, sobre la situación, sobre otras personas, sobre la relación, etc.
8. Reflexión sobre el sentimiento o el estado de ánimo para tratar de entenderlo, darle sentido e identificar su mensaje, antes de decidir si lo sigo, si trato de averiguar qué hay detrás de él o si corresponde otro más adecuado
Os invito ahora a realizar un ejercicio de visualización, para extender buenos sentimientos a quienes os rodean, al planeta y al cosmos en general. Comienza con tres o cuatro respiraciones profundas, seguidas de unos minutos de respiración pausada, para que la mente se vaya vaciando de sus contenidos. A continuación, se trata de experimentar sentimientos positivos hacia sí, llenándose de ellos y disfrutándolos. Posteriormente podrán extenderse a otras personas. Algunos buenos sentimientos son: amor, paz, bondad, alegría, buen humor, felicidad, comprensión, solidaridad, compasión... A medida que esta base emocional se consolide con la visualización, desaparecerán los sentimientos de rencor, discordia, enemistad, odio, aflicción..., afianzándose un sentimiento básico de amor incondicional hacia todo lo vivo, empezando por un@. La mejor manera de extender buenos sentimientos es comenzar por quien más cerca está: yo mism@, ya que si no soy capaz de amarme y aceptarme incondicionalmente, que no es tener derecho a todo, ¿podré amar y aceptar sin condiciones a quienes me rodean? Lo malo que me quito, se lo quito a l@s demás y lo bueno que me doy, se lo doy a l@s demás, ya que lo que hay dentro es lo que va fuera y nadie puede dar, a mi parecer, aquello que no tiene. Quien siente y transmite sentimientos buenos y genuinos a una sola persona es como si los sintiera y transmitiera a toda la humanidad, porque al igual que en cada gota de agua está contenida la inmensidad del océano, en todas y en cada una de las personas está inmersa la totalidad del género humano y más aún, la vida entera.
Copyright © 2010 Mª Dolores Sánchez-