Educar Hoy: Aprender a Enseñar (3) - Alcántara Psicologia y Espiritualidad

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Educar Hoy: Aprender a Enseñar (3)

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Educar Hoy: Aprender a Enseñar (3)

En los dos anteriores artículos dedicados al aprendizaje necesario para educar a l@s menores (que podéis encontrar en esta misma web), me centré en señalar algunas sugerencias importantes para  l@s adult@s que en nuestra vida cotidiana nos relacionamos con ell@s, así como en explicar brevemente tres pilares básicos e imprescindibles: aceptación positiva, atención continuada y enseñanza de los límites, tanto para realizar adecuadamente dicha labor como para conseguir los objetivos a los que va encaminada, entre los que podemos destacar la formación de personas libres, responsables, autónomas, respetuosas y felices, es decir: verdader@s seres human@s y no sucedáneos.
  
  En consonancia con dichos contenidos, voy a citar a continuación algunos aspectos que tienen precisamente como base la educación humanista, entendiendo ésta en su doble sentido de dirigida a l@s human@s y centrada en  ell@s. En primer lugar, como siempre, debemos cultivarlos y fortalecernos en nosotr@s mism@s para poderlos transmitir adecuadamente y tengan la influencia y el efecto deseados:


1.   Tener presente que cada persona es una vida irrepetible que viene al mundo a expresarse y a andar su propio camino, de manera que sólo podemos ayudarle y guiarle para que lo descubra y lo siga, nunca debemos andarlo en su lugar ni trazárselo de antemano según nuestras apetencias, carencias, frustraciones, traumas, etc. Debemos por tanto eliminar las expectativas sobre quién y cómo debe ser o no, sobre lo que debe o no hacer, salvo lo que realmente sea imprescindible, así como las comparaciones con otras personas.

2.   Tener igualmente en cuenta que, a poco que se permita a alguien de cualquier edad conectar con su interior y escucharlo, nadie más ni mejor que la persona misma puede saber lo que le conviene, necesita, desea, puede, está dispuesta a hacer y a dedicarle tiempo, espacio, trabajo, esfuerzo, dedicación, energía, amor...


3.   Promover y favorecer la reflexión, unida a la experimentación y a la observación de lo que ocurre al llevar la teoría a la práctica, las hipótesis y las elecciones a la realidad, en vez de alimentar el pensamiento automático, impulsivo e irreflexivo.


4.   Llegar al convencimiento y recordar constantemente que la vida y todos los seres que la componen somos un auténtico milagro y, como tal, debemos apreciarla y gozarla con intensidad ya que, pase lo que pase, merece ser vivida. Es un bello prodigio que día a día vuelve a comenzar lleno de oportunidades.


5.   Comprender que la vida ha de tener, y de hecho tiene un significado, un sentido, un propósito, seamos o no capaces de encontrarlos. Incluso cuando no somos conscientes de ellos, los realizaremos en la medida en que afrontemos las demandas que vayan apareciendo en nuestro camino.


6.   Ofrecer un sentido de realización personal y fomentar la creatividad, dejando a un lado la rigidez y la organización sistemática de actividades, que en la mayoría de las ocasiones son innecesarias y carecen de interés para quien las tiene que realizar.


7.   L@s maestr@s, los padres, las madres y demás adult@s, al ser imitados por l@s niñ@s en nuestras actitudes, pensamientos, conductas..., debemos hacer todo lo posible para alentar nuestra alegría, nuestro gozo, nuestra creatividad, nuestra autorrealización, sin dejar por ello de cumplir con las responsabilidades que nos corresponden.


8.   Tomar la personalidad del/de la niñ@ o adolescente, sus facultades y posibilidades como punto de partida y como base, organizando las cosas a partir de ello y prestando siempre mucha atención a su respuesta y evolución, que son las que deben guiar el camino a seguir para convertirse en el/la mejor ser human@ estilo (que cada cual ponga aquí el nombre completo de sus hij@s, alumn@s, etc.) que sea posible.


9.   Percibir y apreciar la unidad presente en todas las personas, cosas y situaciones, la relación existente entre el Todo y cada una de sus partes, así como también la idea de que todo es, a la vez, efímero y eterno, profano y sagrado, con aspectos positivos y negativos, ventajas e inconvenientes, con independencia de cómo lo percibamos según nuestro estado de ánimo, situación, posibilidades, apetencias, etc.


10.   Decidir, llevar a cabo la decisión y hacerse responsable de lo que se derive de ello, así como también saber cambiar de dirección cuando esto sea lo adecuado.


Educar Hoy: Aprender a Enseñar (3)

11.   Tener paciencia y saber esperar, demorar la satisfacción de los deseos y las gratificaciones, así como independizarse y desapegarse de los resultados de las acciones.

12.   Saber convivir con el dolor, las frustraciones, los errores, los fracasos, los obstáculos, las demoras y los retrasos, los pasos atrás, los imprevistos..., porque forman parte de la vida y no se pueden evitar.


13.   Cultivar y alimentar la motivación intrínseca, la que deriva del deseo, del placer, del sentido y del significado que tienen las propias acciones y vivencias en sí mismas, con independencia de que vayan o no acompañadas de beneficios externos, que no están garantizados aunque la acción sea adecuada.


14.   Fomentar la recompensa  intrínseca: aquella que se logra por la satisfacción y la alegría de haber realizado una buena obra, cualquiera que sea el resultado, ya que la mayor recompensa de una buena acción o de una buena obra radica precisamente en haberla realizado.  En lo bueno está el premio, igual que en lo malo están el castigo y la penitencia.


15.   Alentar el desapego, la desidentificación, la no confusión del ser esencial que cada persona es con sus actos, pensamientos, emociones, relaciones, pertenencias, títulos, sexo, color de piel...,  El ser esencial, el yo genuino, es más que todo eso, aunque esté dentro de la vida física y se manifieste en ella con múltiples características


16.   Vivir en el presente, aprendiendo del pasado para progresar y proyectando un futuro mejor, pero disfrutando lo más posible del aquí y del ahora, de lo que hay, de lo que es, sin añorar lo vivido ni lo por vivir.


17.   Practicar la observación y la meditación ante un@ mism@, la vida, l@s demás y los acontecimientos, sin prejuicios ni expectativas, sin interpretaciones ni análisis previos a la percepción y conocimiento de la realidad concreta de cada momento.


18.   Reconocer y tener presente que aunque tod@s somos importantes, necesari@s, insustituibles y merecedor@s de lo mejor, debemos trabajar y esforzarnos continuamente para lograr nuestros propósitos ya que por sí solos no van a llegar.


19.   Afirmar la propia personalidad, es decir: reconocer, respetar y hacer valer los propios derechos, deseos, necesidades, opiniones, etc., defenderlos cuando sea necesario y tener muy presente que el resto del mundo también merece ser afirmado y respetado.


20.   Ser siempre un fin y nunca un medio para algo ni para alguien, tratando también a quienes nos rodean como fines en sí mism@s y nunca como medios para nuestros intereses. Nuestra dignidad como personas debe impedir que degrademos la vida convirtiéndonos en objetos e instrumentos de alguien o pretendiendo que l@s demás lo sean para un@.


  Nuestra tarea educativa será más asequible si la acompañamos con el convencimiento profundo de que estamos rodead@s de amor y de que todo cuanto acontece, por doloroso y grave que sea como hecho en sí, tiene la función de enseñarnos a crecer, evolucionar, ser mejores..., siempre y cuando seamos capaces de tener fe y confianza en un futuro mejor, de agradecer cuanto llega a nuestra vida, lo negativo incluido, y el suficiente coraje para no dejarnos condicionar por ello y esforzarnos hasta superarlo. Que el Amor y la Paz vayan con vosotr@s. Namasté.



Copyright © 2010 Mª Dolores Sánchez-Villacañas. Reservados todos los derechos

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