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Viajar hacia nuestra pura y genuina esencia es estar a disposición de la vida y de sus demandas, prepararnos para responderle en cada ocasión lo mejor que podamos y sepamos, centrándonos en el espacio y en el tiempo concretos, percibiendo y afrontando cuanto nos suceda como se presente, en negativo o en positivo. Implica también aceptar, agradecer y asumir nuestro lugar en el mundo, hacernos responsables de él y adquirir el compromiso de desarrollarnos y evolucionar, para que nuestros actos y nuestra influencia sean coherentes con la vida y favorezcan su expresión, su crecimiento y su progreso.
Cada persona, como ser único que es, sin dejar por ello de coincidir en muchos aspectos con sus semejantes, está dotada con unas capacidades y posibilidades concretas, propias de su ser, que debe encontrar, desarrollar y expresar en la realidad que le rodea. Lo que encuentre, desarrolle y exprese enriquecerá su esencia, que cada vez estará en mejores condiciones para actuar en el mundo. Todo ello dará lugar a un círculo de vida positivo y virtuoso, que a medida que se fortalezca se irá transformando en una espiral ascendente hacia un ser más armonioso y equilibrado, interior y exteriormente.
Además de lo ya señalado, algunas otras propuestas que pueden guiarnos en este viaje y acercarnos a nuestra esencia son las siguientes:
1. Ser productivamente activ@
2. Escapar de la prisión del egoísmo y relacionarnos con otras personas para compartir la paz y el amor
3. Ofrecernos, ponernos al servicio de quienes nos rodean y ayudarles, si así lo desean, en sus necesidades urgentes y en su conocimiento personal
4. Abrirle la puerta a nuevos caminos, a nuevas gentes, a nuevas vivencias
5. Aprender a convivir con la incertidumbre que, nos guste o no, es lo único cierto
6. Elegir con libertad qué y cómo queremos ser, vivir en consonancia con ello, haciéndose cargo de un@ mism@, de nuestros actos y de las consecuencias que de todo esto se puedan derivar
7. Buscar sentido y significado en un@ mism@, en la propia vida y en las relaciones
8. Buscar y realizar valores: de creación, de vivencia y de actitud
9. Ser plenamente conscientes del momento presente y centrarnos en la realidad del instante: el único tiempo en el que verdaderamente podemos hacer algo porque es el único que realmente existe
10. Aceptar y agradecer todas las situaciones y dar siempre lo mejor de un@ mism@, olvidándose del resultado
11. Trabajar con ahínco, decir siempre la verdad y procurar no causar daño: a un@ mism@, al prójimo ni a amb@s.
12. Mantener una actitud de observación y meditación ante un@ mism@, ante la vida, l@s demás y los acontecimientos, sin prejuicios ni expectativas, sin interpretaciones ni análisis antes de percibir y conocer la realidad concreta
13. Reconocer y tener presente que aunque tod@s somos importantes, necesari@s, insustituibles y merecedor@s de lo mejor, debemos trabajar y esforzarnos continuamente para lograr nuestros propósitos
14. Afirmar la propia personalidad, es decir: reconocer, respetar y hacer valer los propios derechos, deseos, necesidades, opiniones, etc., defenderlos cuando sea necesario y tener presente que el resto del mundo también merece ser afirmado y respetado
15. Centrarse en los actos más que en los resultados, porque lo verdaderamente importante es la obra bien hecha y la satisfacción interna que proporciona
16. Ser siempre un fin y nunca un medio para algo ni para alguien, tratando también a quienes nos rodean como fines en sí y para sí, nunca como medios para nuestros intereses. Nuestra dignidad como personas no debe consentir que degrademos la vida convirtiéndonos en objetos e instrumentos ni que lo pretendamos con l@s demás
17. Desapegarse del éxito y del fracaso, sólo son caminos para aprender y madurar, especialmente el segundo
18. Dejar que el río de la vida fluya y siga su curso, sin empujarle ni hacerle ir contra corriente, y nadar por él o aprovechar su flujo, según haga falta
19. Mostrarse a la altura de los propios dolores para aprender de ellos y evolucionar
20. Ejercer el oficio de ser tanto en lo personal como en lo laboral, traspasando responsablemente los límites de cada área. En todo aquello en que se hace algo más y se añaden granos de la propia cosecha a las tareas de que se trate, es donde se hace algo verdaderamente personal y humano, donde más se abren las posibilidades de dar un sentido y un significado particular a lo cotidiano y común, tanto si es algo pequeño y sencillo como si es complejo y grande. Lo que convierte a cada persona y cada vida en insustituible, irreemplazable y única, que no se repetirá nunca más, pende de la persona misma, de quién hace y de cómo lo hace, mucho más que de la tarea en sí
21. Aceptar la certeza de la propia muerte y, aun así, decirle sí a la vida y continuar viviéndola humanamente hasta el último aliento, sabiendo llenar y darle sentido al tiempo que nos toca vivir
22. No darse nunca por content@ de lo ya sabido, realizado, vivido y alcanzado, de los valores ejercitados en cada situación. Cada segundo, cada hora, cada día plantean la necesidad de nuevos actos y brindan la oportunidad de nuevas vivencias. Le hagamos caso o no, la vida no nos deja descansar con sus demandas constantes, no podemos desviarnos del camino ni volvernos insensibles a esa perenne púa que se clava en nuestro ser con misiones continuas para realizar
23. Desarrollar y conservar una disposición de ánimo y de espíritu abierta y dispuesta a recibir la inmensidad de posibilidades que se puedan presentar
24. Ser capaz de ver lo general y lo particular, el bosque y los árboles, enfocándonos y enfocando el mundo en perspectiva, además de fijarnos y centrarnos en el contexto concreto y en nuestras posibilidades
25. Aprender y ejercitar el sentido del humor, el desprendimiento de un@ mism@, el autodistanciamiento, no tomándose ni siquiera a un@ mism@ más en serio de lo cabalmente necesario
26. Buscar el arte más que la técnica y la sabiduría más que la ciencia.
27. Aprender a cruzar la vida sin tensión, con el alma plenamente dichosa, incluso cuando l@s demás nos critican o nos menosprecian. Nada ni nadie impide a nuestro ser, en medio de todas las pruebas por las que pase, conservar la calma, juzgar con precisión y objetividad lo que le rodea y estar siempre dispuesto a sacar provecho y enseñanzas de lo que encuentre en el camino
28. Recordar que cambiar de rumbo y seguir a quien nos ayuda a colocarnos en la dirección correcta, no es perder libertad sino ganarla. Realizar cambios es siempre una acción propia que requiere nuestro impulso, nuestra decisión y nuestra inteligencia. Nadie puede cambiarnos, del mismo modo que nosotr@s no podemos cambiar a nadie, aunque en ocasiones otra persona sea la semilla de ese cambio. La decisión y el acto final siempre serán una elección propia y, por lo tanto, libre
29. Ser consciente y recordar que todas las personas sin excepción estamos genéticamente dispuestas para el bien, el amor, la alegría y la felicidad, aunque a menudo nuestros actos y sus consecuencias sean de signo contrario. Esto no significa que la maldad sea nuestra verdadera naturaleza, sino que hacemos caso a nuestro ego en vez de obrar en consonancia con los genes de nuestro auténtico ser.
Copyright © 2010 Mª Dolores Sánchez-